Cuando la discapacidad atraviesa al ser humano en una condición severa, impidiéndole que pueda manifestarse a través de un lenguaje estructurado, tal y como lo conocemos, un lenguaje inteligible, ya sea de la palabra, de la seña o del signo, existe un impulso a hablar, decidir y opinar por él. A dudar de su subjetividad.
Nos es sumamente difÃcil como sociedad atravesada por un modelo que valora la producción, y la eficiencia, encontrar espacios en los cuales la persona con discapacidad severa pueda ser, logre ser en sus propios tiempos, logre expresar su ser en un lenguaje. En los distintos talleres del proyecto Pasos a la Obra, nos propusimos dar un seguimiento a los niños en su relación con las distintas propuestas artÃsticas.
En estos seguimientos planteamos la observación de lo que está sucediendo, sin predeterminaciones, sin esperar, sin juicios,
simplemente registrar aquello que está ocurriendo.
Para llevar a cabo el taller de plástica organizamos un espacio fuera de lo cotidiano, que rompa el orden inventando, creando asà su propio orden.
Definimos este espacio como sagrado en el sentido de lo Ãntimo, de lo irrepetible, del estar y ser en ese momento.
Dentro de la actividad existe un ritual, determinada ropa, música cierta organización del espacio que le da su propia identidad.
Consideramos la pintura, es decir la obra como objeto único, transformador.
La pintura lleva consigo la energÃa de quien estuvo ahÃ, de quien necesito el lenguaje plástico, como forma de vincularse con el exterior, de vincular su propio interior con el exterior. Hay una decisión del pintor, hay un compromiso.
En estos casos particulares de niños con discapacidades severas hay una dialéctica fundante entre el niño y el maestro.
El maestro debe ser un conducto sensible para que suceda el ser del alumno.
El maestro esta sensible hacia la propuesta del material, del color, hasta del momento en que la obra está lista. Con los niños trabajamos basándonos en “el gestoâ€, en su pureza, donde no hay corrupción, no hay imposición.
La obra no es la que uno termina de hacer sino la obra es el camino que uno camina. No son las huellas, que son las obras hechas,
las que determinan el camino, sino el mismo caminar, aún cuando ellas marcan la experiencia
“Nunca se ha visto antes hasta que punto la pintura acontece en los colores, como hay que dejarlos solos para que se expliquen recÃprocamente. Su trato mutuo es toda la pintura. Quien se entromete, quien ordena, o hace intervenir de una u otra manera, su superioridad humana, su ingenio, su destreza abogacil, su agilidad mental, perturba y confunde su acción. El pintor no deberÃa llegar a percatarse de sus intuiciones, (como el artista en general); Es preciso que sus progresos, para él mismo enigmáticos, se transiguen sin el rodeo de la reflexión, tan rápidamente a su obra, que en el momento en que aparezcan no pueda reconocerlos. Quien en aquel instante los espÃe, los observe, los detenga, los verá metamorfosearse como el oro de los cuentos de hadas, que por culpa de un mÃnimo detalle no puede seguir siendo oro…â€. Rilke (1)
En este audiovisual podemos observar la relación de un niño con una discapacidad severa y la plástica. El ha elegido este espacio entre muchos otros, él despierta en este espacio, él se manifiesta y desde su particular y singular punto de vista, desde sus vivencias se expresa, se expresa y hace su particular y subjetivo aporte a la sociedad.
Asà es como entendemos la convivencia en la diversidad, creando espacios, creando espacios accesibles, y no pretendiendo que sea siempre “el otro†quien se adapte a lo establecido, sino muy por el contrario construyendo espacios abiertos para recibir su aporte.
(1) NOESCRITOS sobre eso que se llama arte. Luis Felipe Noe.
Textos escritos y compilados por Karina Chowanczak y Tomás Alzogaray.